lunes, 16 de junio de 2014

T de *Título


Hace 9 años tomaba una de las decisiones que se supone que son más importantes en la vida, o al menos lo son a los 18 años cuando se te terminó la joda del secundario y te preguntas "¿Y ahora, qué carajo hago?". 
Claro, si no es que decidiste - levemente sugestionado por tus padres- seguir la misma carrera que ellos, trabajar en la empresa familiar, o simplemente eras de los afortunados que nunca dudaron lo que querían estudiar o estudiaste educación física, ponele. Yo quise desde ser astronauta, amaestradora de delfines (típica después de visitar Mundo Marino), oceanógrafa (si así suena, imagínense el programa de materias), abogada ("tenés que ser abogada, como el abuelo" - la abuela), y miles más, hasta que entre en crisis -obvio - y dije ¿qué onda si hago el cursito de orientación vocacional que nos brinda el cole?
¡Hola Facultad!
Así fue, que le dedique 7 años de estudio a la Licenciatura en Psicología, básicamente porque en el curso de orientación vocacional, junto al terapista ocupacional detectamos que mi vocación es ayudar a otros, como les cuento en La autora y el blog.
Quiero ser psicóloga y ayudar a otros....
Estudiar psicología te trastorna ¿sabían?. Seguramente habrán escuchado eso de que "todas las psicólogas están locas" yo ya lo confirmé, les dejo la prueba. Dos futuras psicólogas poniéndole onda a la siguiente situación: 5 horas seguidas de estudio, mil apuntes para estudiar y una reiterativa frase "son las 3 de la mañana y seguimos estudiando".


Amé y odie, disfrute y sufrí, me ilusioné y desilusioné con la carrera como con pocas cosas en mi vida. Fueron 7 años de soñar con el propio consultorio, tu primer paciente, ayudar a sentirse mejor a las personas, a medida que se acerca el gran final, soñas con las últimas materias ¡lo difícil que son! ¡no voy a poder! ¿qué le voy a decir al paciente?, mientras pasa todo eso, empezás a odiar a esas chiruzas a las que les tiran huevos y encima uno tiene que hacer malabares para salir de la facultad sin ensuciarse, ni resbalarse.

Hasta que tu sueño se hace realidad...

Me recibiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!

Y llega el tan esperado final, en donde vas a retirar - luego de 1 año de trámite - ese papel acartonado blanco, gigante, muy gigante, que viste colgado en muchas paredes. Antes por supuesto hay que jurar, es decir, poner "texto Nro. 4" en el comprobante de retiro. 
Juro por "La ética profesional" o por el Texto Nro. 4.
Hoy, fui a retirar mi título, un título que en un momento de mi vida lo era y significaba TODO (el consultorio, el paciente, el ayudar). Hoy es una herramienta que comprueba que: me rompí el... y aprobé las 36 materias de la carrera. Me hace sentir muy orgullosa y feliz el haberlo logrado, pero mi perspectiva cambió.
Puedo decir: "soy psicóloga" como puedo decir soy muchas cosas más.
Mailen y Patri compañeras de Clínica de la Urgencia, mi última materia.
***
Días de Abecedario es un juego creado por Magalí Vidoz, de Caminomundos, "en el cual escribimos durante 26 días seguidos utilizando cada una de las letras del abecedario. Revolvemos recuerdos, posamos la mirada en los detalles, imaginamos, escribimos sobre viajes verdaderos, internos, poblados. Escribimos sobre calles, sombreros, tortas de manzana, aromas, detalles pequeños, sensaciones, pájaros, utilizando las letras del abecedario."

Mis días de abecedario: A de *Abecedario (días)P de *PachorraÑ de *ÑoquisV de *VolarF de *FelicidadE de *EscribirB de *Brasil, C de *Crisis

2 comentarios:

  1. Felicitaciones!!! Aunuqe parezca una formalidad el titulo, hacemos un juramento al recibirlo que debemos sostener con nuestras acciones.
    A cuidar esa cartulina poruqe no hay duplicado!!!

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    1. ¡Gracias tía!
      Ahora con el tubo que me compraste va a estar más que cuidado, y por suerte se nos viene otro en la familia!!!
      Besos!

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